«Al mal tiempo, buena cara» es un refrán muy usado en español. Tiene un sentido literal en cuanto a las condiciones atmosféricas, pero también un sentido metafórico para no desanimarse ante las adversidades.
Y precisamente se me ocurrió este refrán porque parece que el invierno se está adelantando unas semanas este año y, para muchos de los que conozco, es algo difícil. Pero no para mi hijo de 11 años. Cuando él se despertó el lunes 31 de agosto, estuvo súper emocionado de ver el “Termination Dust”, la expresión coloquial alaskeña que indica las primeras capas visibles de nieve después del verano en los picos de las montañas alrededor de Anchorage. Yo le recordé a mi hijo que no para todos ver caer la nieve significaba alegría, sino que era el recuerdo del frío que se aproxima para quedarse hasta el próximo año.
En inglés hay un refrán equivalente, “What can’t be cured must be endured”, lo que no puede curarse debe soportarse. Ahora bien, el invierno en sí mismo no produce ni alegría ni tristeza; es nuestra percepción experiencial de la estación lo que produce esas emociones. Ante tal situación, dos preguntas que podríamos hacernos son: ¿Qué debo hacer para sentir mi vida con más alegría cuando la realidad enfrente de mí no me gusta? ¿Es la realidad lo que debo cambiar o mi percepción de ella? Sin duda alguna, las respuestas deben contemplar la exploración de nuevas posibilidades y la apertura de nuevos aprendizajes.

Y para esto quisiera darles unas recomendaciones tomadas de la Dr. Gina Cleo en su libro “The Habit Revolution”, La Revolución del Hábito.
- Haz algo diferente. No se pueden tener nuevas experiencias si seguimos pensando lo mismo y haciendo lo mismo. Sé que al principio puede parecer extraño y algo que no puedes hacer, pero ese es el punto, intentar cosas nuevas. Por ejemplo, si nunca has esquiado, podrías empezar pensando en tomar clases y aprender más sobre el tema.
- Establece metas. Comprométete a llevar a cabo algo concreto, con la fuerza de sostener tu decisión. Si es esquiar y tomaste un curso, termínalo, aunque la primera clase no te guste.
- Sé compasivo contigo mismo. Recuerda tratarte con amabilidad, respeto y cuidado, así como debemos hacerlo con todos los demás. “Las transformaciones más grandes y exitosas surgen del amor propio y la autocompasión, no del autodesprecio”.
Para concluir, quiero compartir un versículo de la Biblia escrito por quien se considera el hombre más sabio del Antiguo Testamento, Salomón, que dice: “Corazón contento, cara feliz; corazón abatido, desalienta el espíritu” (Proverbios 15:13). Por experiencia sé, que cuando uno está desalentado, los días pasan muy lento, pero cuando uno está feliz es, al contrario, todo va muy rápido que uno no quiere que se acabe. De modo que, con nuestra nueva actitud ante la vida, el refrán podría ser, “Buena cara para un buen tiempo” y tendremos un hermoso invierno. Y para los que ya nos encanta, a disfrutar el gozo que la nieve nos trae.
Rev. Israel Portilla-Gómez es rector asociado en St. Mary’s Episcopal Church. 2222 E Tudor Rd, Anchorage, AK 99507. Israel@GodsView.org. (907) 563-3341. Ext. 13.



